Protocolo de prevención de lesiones musculares del Miembro inferior en tenistas de 12 a 16 años

En el artículo publicado en la Revista de la Asociación Argentina de Traumatología del Deporte, que muestra la incidencia de lesiones de tenistas profesionales durante 6 ediciones del ATP 250 de Bs. As., encontramos un alta incidencia de lesiones musculares y tendinosas en el miembro inferior, siendo el músculo gemelo interno el más afectado, con la tasa más alta de desgarros.

Basados en este informe, proponemos un protocolo preventivo a tener en cuenta en una de las etapas de la formación de un tenista profesional, el inicio de la adolescencia hasta los 16 años dadas las características del crecimiento en esa etapa y su relación con la demanda del entrenamiento.

Introducción anatómica

En primer lugar, nos enfocaremos en la relación de funcionalidad entre músculos sóleo y gemelos.
Los gemelos son dos músculos voluminosos que se originan en la extremidad inferior del fémur y se fusionan en una aponeurosis o tejido denso común a mitad de la pierna.
El sóleo es un músculo grueso y aplanado que parte de la tibia y peroné y se encuentra por debajo del gemelo. Los tendones de gemelos y sóleo se dirigen al hueso calcáneo, el hueso del talón y comparten el tendón de Aquiles.
Mientras el sóleo sostiene el cuerpo como un anclaje en el piso  y evita que nos caigamos hacia adelante, los gemelos pueden empujar con fuerza el cuerpo hacia arriba y adelante. Su funcionalidad en común como los convierte en un grupo muscular muy importante para caminar, correr y saltar.
A su vez, las condiciones particulares de inserción de cada músculo, las longitudes de los tendones individuales, el tipo de fibras musculares predominates y las condiciones biomecánicas le dan al sóleo una funcionalidad postural y estabilizadora que permite la acción veloz de los gemelos. Podemos simplificarlo así: el sóleo estabiliza y los gemelos traccionan y empujan.

El complejo hueso- tendón –musculo entre los 12 y 16 años y su relación con las cargas de entrenamiento

El tendón es la estructura que transmite las tensiones musculares al hueso, y en esta dinámica encontramos dos puntos a considerar para la distribución de las cargas de entrenamiento: la unión tendón–musculo y la unión tendón-hueso:
En estas dos zonas de transición de tejidos el impacto de las cargas es muy alto y puede generar las adaptaciones que a largo plazo producen lesiones o limitan el rendimiento.

El tendón adulto penetra 1 mm en el hueso, mientras que en crecimiento y desarrollo la inserción tendinosa se distribuye en el periostio, la cubierta del hueso, y debemos tener en cuenta que el crecimiento de los huesos largos empieza a completarse recién a partir de los 18 años.
El otro punto, la unión miotendinosa (UMT) pone en juego la transferencia de tensiones de dos tejidos con diferente capacidad elástica, musculo y tendón: Un musculo puede estirarse en un alto porcentaje mientras un tendón no soporta estiramientos más allá de un 4% en el adulto, siendo obviamente más elástico en las edades de crecimiento, mientras  la UMT muestra más indiferenciación en estas edades.

En el tenis, la demanda sobre estas estructuras es alta y constante. Lo que vemos en el campo y la cancha a estas edades es el conflicto entre carga de entrenamiento, crecimiento y elasticidad, cuando un niño de 12 años en adelante puede tener entrenamientos en doble jornada con toda naturalidad, y competencias en las que puede tener hasta 3 partidos en un día.
Si atacamos desde estas edades esos conflictos puntuales en la inserción tendinosa y la transferencia de cargas en la UMT podríamos mantener en el máximo nivel de elasticidad posible estas estructuras y anticiparnos a las sobreadaptaciones ineludibles que sin este apoyo se generan en el tejido muscular y tendinoso y que más tarde o más temprano derivan en lesión.
Ya sabemos todos lo costoso que resulta una lesión muscular en el circuito profesional del tenis.

Propuesta

La propuesta de Puro Deporte consiste en un protocolo para tenistas de entre 12 y 16 años que realicen entrenamiento de tenis de al menos un turno diario y compitan a nivel de la Asociación Argentina de Tenis.

El protocolo está compuesto por dos tipos de actividad de ejecución diaria de una duración aproximada de 30 minutos y que puede ser parte tanto de la entrada en calor como de la vuelta a la calma o finalización del entrenamiento diario.

La primera actividad consiste en una ejercitación postural con base en tensiones excéntricas de demanda continua.
Esta rutina postural se inicia con un balanceo sobre plantas de pies en los límites de la base de sustentación (el límite de caerse hacia adelante o atrás)  con la mirada hacia la horizontal. Los pies actúan como la base de un sillón hamaca y cada secuencia dura aproximadamente  30 segundos.
La rutina continúa con estiramientos activos en posición de equilibrio unipodal, generando tensiones de tracción continua por tiempos de 40 segundos sobre la cadena muscular posterior con foco en sóleo, gemelos e isquiotibiales.
Es importante percibir el aumento de la temperatura local en esos músculos.

La segunda actividad consiste en la realización de ejercicios pliométricos de bajo impacto y en la fase estrictamente excéntrica, es decir, solamente el aterrizaje y la absorción del impacto de manera regulada.
Se inicia con saltos en profundidad a media intensidad desde la posición de pie apoyando plantas de talón a metatarso y estabilizando las rodillas proyectada sobre los pies, nunca más adelante y balanceando el muslo entre la horizontal y los 30 º- 45 º. La mirada se proyecta hacia adelante.
Continua con el mismo impulso y aterrizando alternadamente en cada pie, aumentando las tensiones en cara externa de muslo y pierna para estabilizar el apoyo y mantener la rodilla proyectada hacia adelante. El ángulo con respecto a la horizontal está ahora en torno a los 60 º
La secuencia de despegues culmina con el mismo salto en profundidad de adelante –atrás con balanceo de brazos en repeticiones  de aproximadamente 30 segundos de duración.

La cantidad de repeticiones o secuencias se distribuye en un tiempo aproximado de 15 minutos por actividad, y tendrá variaciones que iremos aportando con el paso del tiempo. No obstante, esta secuencia así planteada es suficiente para una temporada ya que la dinámica postural es siempre perfeccionable y los ajustes expansivos que operan desde el pié tienen una alta transferencia a los desplazamientos en el juego.

Esta dinámica de tensiones musculares de carácter expansivo y estabilizador favorece la transición de cargas entre músculo, tendón y hueso, favorece la elasticidad en estos tejidos, aumenta la distribución de fibras tendinosas periféricas en las zonas de inserción, por lo tanto aumentan la superficie de anclaje en el hueso y disminuye al impacto puntual de las cargas de entrenamiento.
Por otra parte, estos ejercicios son de fácil aplicación y pueden utilizarse tanto al inicio como al final del entrenamiento dado su carácter ordenador del sistema postural.