En el año 2005 decidimos recorrer la costa atlántica, visitando escuelas de surf de Mar del Plata y Miramar; y los últimos 5 años de Quequén y Necochea. Compartiendo información con cada uno de los profesores y documentando imágenes a fin de comenzar a diseñar una metodología de entrenamiento local y específica para este deporte. 

Al efecto surgieron los siguientes interrogantes:

  • ¿Cuál sería la metodología de entrenamiento para un deporte en donde el piso es una gran masa de agua en movimiento, de un medio donde no vivimos?;
  • ¿Debemos entrenar de la misma forma en donde no tenemos la misma calidad y permanencia de olas como la de otros países, donde el invierno es muy crudo?. Donde el campo de acción de un surfista es la naturaleza en estado puro, no tiene dimensiones preestablecidas e inmodificables;
  • ¿Cómo podría ser una metodología de entrenamiento apropiada? ¿solo de prueba y error? ¿Si una maniobra me sale o no? En un medio donde no me permite realizar infinitas repeticiones, a diferencia de otras disciplinas donde puedo entrenar un ollie o pegarle a una pelota las veces que quiera;
  • ¿Cómo construyo una gestualidad técnica «idónea» para un surfista en formación?
  • ¿Es «correcto» pensar en un entrenamiento fuera del agua y otro dentro del agua, o «preparación física» para surf? 
  • ¿Debe correr un surfista o realizar tareas de gimnasio?.

Análisis

Mientras un campo de deportes dado puede ser asimilado en términos formales, racionales, el deportista de tablas debe involucrarse molecularmente con su entorno competitivo.


No vamos a hablar aquí de los aspectos emocionales y filosóficos que hacen a la elección y praxis de determinada especialidad, aunque sabemos que subyacen a cualquier discusión técnica.
Nos interesan las conductas, y cada práctica deportiva genera, construye conductas específicas. Nuestra labor es construir información de soporte, desarrollo y perfeccionamiento de esas conductas.

Pero antes de hablar de conductas específicas, corresponde definir las conductas básicas de todo deporte.

Una gestualidad técnica compleja se constituye sobre estructuras simples, los automatismos posturales, que bajo la influencia del entorno (surfers referentes), definen conductas posturales básicas.

Es la evolución de estas conductas posturales lo que nos interesa, porque es posible perfeccionar la técnica del surf si y solo si perfeccionamos el permanecer sobre la tabla.

Ontológicamente hablando, la quietud es un logro postural posterior al movimiento, un estado de máxima efectividad de posición con el mínimo gasto energético.

Nuestro enfoque no refiere entrenar el equilibrio para no caerme (prueba y error), sino «la quietud previa a la acción decisiva», un estado de energía potencial, de cinética molecular que requiero a fin de ejecutar una secuencia técnica (maniobra).

Ahora, ¿Cómo definimos la quietud sobre una tabla sobre una masa de agua en movimiento?

Cuando un surfer dice «sos vos» no habla más que de la definición filosófica de un estado de continuidad molecular entre la masa del agua y su propia masa extendida en la tabla, una continuidad molecular sostenida en el límite de la unidad de tiempo dada por la velocidad de conducción nerviosa.

Respecto de la pregunta ¿debe correr un surfista, o realizar tareas de gimnasio?.
La respuesta es sí, puede hacerlo, y seguramente recibirá alguna mejora en su rendimiento físico por eso, pero no evolucionará en un nivel superior; el del proceso de transferencia sobre la acción específica sobre la tabla. No tiene sentido evolutivo fragmentar la unidad surfista-mar, y sí desarrollar modos de entrenamiento que partan desde esta totalidad

Un surfista no ve el entrenamiento como entrenamiento, la técnica se forja desde la acción directa, el surf implica observar y esperar, con un margen mínimo de tiempo para la acción.
La organización del entrenamiento, una necesidad dada hoy por la evolución misma de este deporte, debe tener en cuenta este aspecto, el entrenamiento de un surfista debe planificarse como un hecho integral.

Es en este plano donde toma sentido el concepto de deporte de riesgo, en ese fluir de neurotransmisores a velocidades imposibles, en un estado de máxima actividad del Sistema Nervioso Autónomo que nos libera del cuerpo y nos abre a un estado de supraconciencia que permite la toma de decisiones en el límite del desastre.

Cada gesto físico funcional a una cualidad es una respuesta siempre selectiva del sistema nervioso, y debe ser construida sobre un sistema postural en perfeccionamiento constante.

Nuestra propuesta:

Construir durante la etapa de formación de un futuro surfista (6 años en adelante – teniendo en cuenta características individuales: sexo, edad, biotipo, etc.); «un cuerpo» apto para llevar a cabo las conductas específicas que componen la secuencia técnica (maniobras) objeto de calificación en competencia.

Desarrollo

Nuestra herramienta es el conocimiento de los medios para el entrenamiento de un sistema postural de carácter específico que comprende los factores de rendimiento: quietud, decisión, torsión, amortiguación, entre otros.